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lunes, 25 de junio de 2012

La estrella pop que nos alumbra




Claudio Andrade

George Michael recorrió toda la espiral. De arriba abajo.

Y con su búsqueda personal, revestida de originalidad y talento interpretativo, nos hizo gozar a todos. Hombres y mujeres. Para cada cual Michael tenía guardado un secreto.
Fue un joven alocado de cabellos anárquicos, el hijo pródigo del pop ochentoso que deslumbró con Wam!. Después se presentó en sociedad, en soledad, como un adulto joven que reventó los charts y expolió nuestros corazones con su brillante disco “Faith”. Como suele ocurrir en estas historias parecía que sólo el cielo era su límite.

Pero Michael no quiso decepcionar la vertiente trágica del género. El también cayó en los excesos. Su música perdió vigor aunque su leyenda se mantuvo saludable. Entre una crisis y otra Michael salió del closet. Un dato que lo dejó con un pie en cada hemisferio. Los 90 lo encontraron conquistando miradas a mansalva. Nadie ni nada le resultaba ajeno.
“Fast Love” significó el hit de su madurez y la muestra cabal de que el talento no muere sino que cuando puede, cuando quiere resucita de entre sus cenizas.

Una vez cada tanto nuestro divino Michael aparece en las noticias. A los besos con su novio, o con las manos en la masa entre sustancias prohibidas.
Da igual, todavía es la estrella pop que hoy cumple 49 años y que nos alumbra con su estilo.


domingo, 10 de julio de 2011

Los mejores 100 lentos de los '80 (43)


GEORGE MICHAEL - ONE MORE TRY
Del álbum “Faith”. El primer trabajo de George Michael en solitario después de su participación en el dúo Wham!. Salió a la calle en 1987 y alcanzó el número 1 en las listas de Billboard. Fue el primer álbum en solitario de un artista de raza blanca en alcanzar el número 1 en las listas de Rythm & Blues. Casi nada.




B. ADAMS, R. STEWART, STING - ALL FOR LOVE
Un trío inolvidable. Magnífica elección de Bryan Adams para la elección de sus compañeros. Y la canción "All For Love" para la película "Golrush". Balada mágica cuya letra fue escrita en una noche. Y no hacía falta más.



martes, 5 de octubre de 2010

La reina y la princesa


Tal vez. Y sólo tal vez si no hubiera sido uno, hubiera sido el otro. Ambos ingleses, ambos intérpretes brillantes, ambos atractivos para millones de mujeres de este mundo, ambos exitosos, ambos cool, ambos gay.
Freddy Mercury, la reina, George Michael, la princesa. Una combinación increíble que no se estableció jamás pero de la que tuvimos un atisbo años atrás cuando el segundo cantó un clásico del primero. 
¿Recuerdan aquel concierto homenaje en que una parva de estrellas desfilaron por el escenario intentando emular la voz del gran Freddy, un tipo que podría haber sido cantante de ópera?. ¿Quién fue el único que sin desentonar ni palidecer llegó a las alturas que sólo Mercury podía alcanzar? Pues si, Michael.
Este artista versátil, de extensa parranda artística, el que ha pasado por una enorme variedad de modas y estilos imperantes y arrumbados en el baúl de los olvidos permanentes, el que ha estado gordo, flaco, agotado y exuberante en el lapso de un mes, es la persona excluyente que podría calzarse los pantalones ajustados de Freddy Mercury.




De un modo virtual se han dado la mano a lo largo del tiempo. Es un encuentro soñado, una reunión donde los titanes comparten el espacio. No más que eso. Al menos, los hemos medido e imaginado.
Ahora que de aquel grupo llamado Queen sólo quedan las buenas intenciones está claro, que Freddy hubo uno e indivisible y que de faltar a la cita por muerte o resfrío, el querido, el entrañable George Michael, podría haberlo suplantado con la dignidad necesaria.
Hoy uno duerme en un limbo desconocido. El otro, aun soporta el aullido de los lobos que quieren comerse su fruta. Cada tanto resurge y nos sorprende con su ritmo cruel y tan equilibrado. Le queda el consuelo de saberse especial. Tan distinto como un tal Freddy Mercury. Es como tocar el cielo con las manos mientras vive en el infierno de las prohibiciones. 
Como no estaba permitido ser Freddy Mercury hace unos años, tampoco lo está incluso hoy, ser George Michael.

jueves, 22 de julio de 2010

El metroman

“Faith” no es un álbum de canciones. Es un verdadero himno pop dispuesto en pequeños y geniales fragmentos sonoros. El mejor George Michael fue el que brotó de ese puñado de temas que lo hicieron millonario y a nosotros sus secuaces. Todos fueron un hit, todos estallaron en la radios, todos y cada uno perfilaron a un nuevo prototipo de hombre que por entonces nadie conocía: metroman. Barbita perfecta, pómulos suavizados por cremas de 80 dólares, aritos de oro en cruz, cuerpo afilado por una dieta vegetariana y un poco de trote, movimientos coordinados hasta para ir al baño, mirada de lobo estepario. Herido pero entero. Faltaba el detalle que cierra el circulo de fuego: George era gay.


“Faith” es el primer álbum de George Michael después de su participación en el dúo Wham!. Salió a la calle en 1987 y alcanzó el número 1 en las listas de Billboard. Fue, además, el primer álbum en solitario de un artista de raza blanca en alcanzar el número 1 en las listas de Rythm & Blues. Casi nada.