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martes, 3 de julio de 2012
miércoles, 20 de julio de 2011
Su Majestad Freddy Mercury
Un intérprete brillante. Un showman. Atractivo para millones de mujeres de este mundo. Exitoso, creativo, cool, gay. Un cóctel mágico en el cuerpo de su majestad Freddy Mercury, una fuck'in reina.
Un tipo que podría haber sido cantante de ópera. Con una voz imposible de emular. Una estrella en el firmamento del rock. Lo que se dice "una leyenda".
Que además de ser el vocalista de Queen, Farrokh Bulsara ( su verdadero nombre) tuvo una carrera como solista con dos álbumes: “Mr. Bad Guy” y “Barcelona”. Que trabajó también de productor y como artista invitado para decenas de bandas.
Y que un 29 de abril de 1985 decide editar "Mr. Bad Guy": un discazo. Trabajo que llegó directamente al 6° puesto del chart y se mantuvo durante 23 semanas (casi 6 meses). Este disco consta de 11 temas y el nombre en principio iba a ser "Made in Heaven".
Con dos perlas: "Let’s Turn It On", un tema 100% Mercury donde luce su excepcional voz. Un clásico clavado en el corazón de los '80.
Y "Living On My Own", que originalmente fue el tercer single del LP, lanzado el día 2 de septiembre de 1985 y que alcanzó el 50° puesto en el chart británico.
Un muy buen disco apto para todo público de un artista versátil, de extensa parranda artística, que ha pasado por una enorme variedad de modas y estilos imperantes y arrumbado en varias ocasiones en el baúl de los olvidos permanentes.
El de los pantalones ajustados. El que ha estado agotado y exuberante en el lapso de un mes. Que dijo ser portador de HIV dos días antes de su muerte. Y que dejó muy claro que Freddy hubo uno e indivisible.
Hoy duerme en un limbo desconocido luego de soportar el aullido de los lobos que quisieron comerse su fruta durante años. Le quedó el consuelo de saberse especial. De tocar el cielo con las manos mientras vivió en el infierno de las prohibiciones.
Por todo esto, Su Majestad: "You are a champion”.
jueves, 31 de marzo de 2011
Freddy Mercury según Freddy Mercury
Un auténtico personaje de la escena musical mundial. Que transformó los recitales en verdaderos shows y se convirtió en leyenda.
Vivió como quizo vivir. Al palo. Y que con frases sinceras se definió a sí mismo a lo largo de su vida. Por eso nada mejor que algunas de sus frases para entender quién fue Freddy Mercury. Quizás el más grande.
martes, 5 de octubre de 2010
La reina y la princesa
Tal vez. Y sólo tal vez si no hubiera sido uno, hubiera sido el otro. Ambos ingleses, ambos intérpretes brillantes, ambos atractivos para millones de mujeres de este mundo, ambos exitosos, ambos cool, ambos gay.
Freddy Mercury, la reina, George Michael, la princesa. Una combinación increíble que no se estableció jamás pero de la que tuvimos un atisbo años atrás cuando el segundo cantó un clásico del primero.
¿Recuerdan aquel concierto homenaje en que una parva de estrellas desfilaron por el escenario intentando emular la voz del gran Freddy, un tipo que podría haber sido cantante de ópera?. ¿Quién fue el único que sin desentonar ni palidecer llegó a las alturas que sólo Mercury podía alcanzar? Pues si, Michael.
Este artista versátil, de extensa parranda artística, el que ha pasado por una enorme variedad de modas y estilos imperantes y arrumbados en el baúl de los olvidos permanentes, el que ha estado gordo, flaco, agotado y exuberante en el lapso de un mes, es la persona excluyente que podría calzarse los pantalones ajustados de Freddy Mercury.
De un modo virtual se han dado la mano a lo largo del tiempo. Es un encuentro soñado, una reunión donde los titanes comparten el espacio. No más que eso. Al menos, los hemos medido e imaginado.
Ahora que de aquel grupo llamado Queen sólo quedan las buenas intenciones está claro, que Freddy hubo uno e indivisible y que de faltar a la cita por muerte o resfrío, el querido, el entrañable George Michael, podría haberlo suplantado con la dignidad necesaria.
Hoy uno duerme en un limbo desconocido. El otro, aun soporta el aullido de los lobos que quieren comerse su fruta. Cada tanto resurge y nos sorprende con su ritmo cruel y tan equilibrado. Le queda el consuelo de saberse especial. Tan distinto como un tal Freddy Mercury. Es como tocar el cielo con las manos mientras vive en el infierno de las prohibiciones.
Como no estaba permitido ser Freddy Mercury hace unos años, tampoco lo está incluso hoy, ser George Michael.
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